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Publicado por
Luis Fernando Quintanilla
en
20:26
La primera vez que Miguel Ángel Cornejo vino a Trujillo provocó una conmoción general. Era como si un semidiós descendiera sobre estas olvidadas tierras para recordar a los mortales de esta solariega villa que SÍ-SE-PUEDE. Que sí-se-puede a pesar de los fantasmas del desempleo, el terrorismo, la delincuencia y otras plagas con los cuales convivíamos lo peruanos.
Publicado por
Luis Fernando Quintanilla
en
20:38
Ya es parte del paisaje urbano de la ciudad. Aborrecido por muchos, ninguneado por otros, celebrado por algunos, Carlos Felipe Burgos, seguirá diciendo que es un extraterrestre superior.