No hay derecho. Cada cierto tiempo juegan con los sentimientos de los creyentes sinceros y anuncian el Día del Juicio Final, pero este no llega. El último en hacerlo fue un evangelista estadounidense que gastó buena parte de los activos de la grey en anunciar tan simbólica fecha.
“El Día del Juicio Final es el 21 de mayo de 2011. La Biblia lo garantiza”. Family Radio, un grupo cristiano evangélico estadounidense, no se andaba con medias tintas a la hora de pronosticar el Apocalipsis, el fin de los tiempos, el Argamedón Universal. Tal era su certeza que no dudaron en gastar cientos de miles de dólares en una campaña internacional que incluyó varias vallas publicitarias en las principales ciudades de Estados Unidos y Canadá, además de un intenso bombardeo a través de su web oficial.
Después de todo, era última oportunidad para arrepentirte de tus pecados, porque de lo contrario, sucio pecador, irías a parar al infierno tan temido. Para Harold Camping, el presidente de este grupo religioso, sólo quedaba un camino de esperanza para sortear este momento de tribulación: sólo los “verdaderos creyentes” se salvarían.
Ya sabemos que el 21 de mayo de 2011 no sucedió nada, aparte de los acostumbrados bombardeos en Libia, la hambruna en el África subsahariana, las matanzas de los narcos en la frontera mexicana, el caos civil en Haití y nuestra peruanísima polarización electoral.
No es la primera vez que un alucinado profeta carga sobre sus hombros con la penosa responsabilidad de anunciar la destrucción inminente del planeta Tierra. En el año 1.000 de esta era la gente huía a las montañas ante el rumor de que Cristo volvería “mil años después de la crucifixión”. Teniendo en cuenta el grado de ignorancia y superstición en que estaban sumidas las personas de la Edad Media, no es difícil imaginar el pánico y la histeria colectiva que esta noticia provocó entre la gente. No ocurrió nada.

